Thursday, April 29, 2010

¡Encarando los problemas!

A mal tiempo buena cara.”

Cuando un niño por accidente pierde su juguete y éste se encuentra fuera de su alcance, o posiblemente esté en un lugar donde ya no lo puede ver, se aflige; y preocupado, se ve incapaz ante su situación problemática. De inmediato llora, porque piensa que perdió el juguete para siempre. Para el niño ese fue el fin de su juguete y el inicio de su problema insoluble. No tiene las fuerzas para ver su problema como pequeño, porque ve un asunto grande y trágico. El papá de inmediato le dice: “No te preocupes, todo se va a arreglar y ese juguete no está perdido, porque lo vas a tener otra vez en tus manos.” El niño se siente consolado, porque las palabras del papá le confortan y le dan esperanza.

El problema de los pequeñitos puede que sea insignificante para los adultos. Sin embargo, ¡insisto!, para los chiquitos es demasiado grande. A veces el joven ve sus problemas por su edad, por su estatura, por las espinillas en su cara, o el carro que tienen sus papás, y que no es tan nuevo como el de sus amigos. También estar enamorado y no poder decirlo, y no poder ir donde sus amigos van, ya sea porque no tiene el dinero, o porque no lo invitaron. Y así, sucesivamente,… Los problemas se ven en diferente manera, de acuerdo a la madures y a la experiencia de cada persona que los enfrenta.

Esto me sirve de ejemplo para poner en perspectiva los problemas que nos aquejan todos los días de nuestra existencia. ¿Cómo podemos encararlos? - ¿Cómo podemos buscar soluciones, sin que nos afecte demasiado el estar dentro de una situación problemática? – Es aquí, donde este refrán tiene una verdad que nos puede ayudar a encarar nuestras obstáculos. “A mal tiempo, buena cara.” Encarar las vicisitudes de la vida con entusiasmo, esperanza y fe; puede hacer la diferencia. Sobre todo, si tenemos confianza en Dios como nuestro Padre; así como el ejemplo del niño, El Padre celestial tiene palabras de fortaleza y esperanza para quienes se refugian en El.

Un inconveniente, un embrollo, una circunstancia fortuita y embarazosa, es algo que podemos tener en cualquier momento. El problema podría ser: La falta de empleo (de este se derivan muchos otros problemas); un divorcio, una contrariedad familiar, la situación de un hijo, una enfermedad, y cientos de casos mas. Por una situación inesperada, tristemente; pero, a cualquiera le puede cambiar la vida totalmente. Y si no estamos preparados sicológicamente, una situación pequeña la convertiremos en un problema grande e irresoluble. Y hasta una disputa de palabras; sin control, puede llegar a ser una tragedia.

Aquí les doy algunos pensamientos comunes que sirven para manejar o lidiar con algunos conflictos cotidianos:

Se dice comúnmente, que todo tiene solución en la vida, y que lo único que no tiene salida es la muerte. Esa es una manera entusiasta de ver las cosas. Se dice que la diferencia entre un pesimista y un optimista es: Que el pesimista en cada oportunidad ve un problema. Y el optimista en cambio, en cada problema ve una oportunidad. Otro dicho dice: “No hay mal que por bien no venga.” Y otro mas, dice: “No llores porque algo se acabo, si no sonríe porque sucedió.

Estos pensamientos nos ayudan a pensar, que la situación en que vivimos, cualquiera que fuere; aunque no sea la mejor, tampoco será la peor en toda la faz de la tierra. Que hay un futuro, y otras personas que dependen de nosotros por los cuales luchar y tratar de ser mejores cada día. Una cara de esperanza, de ánimo y contentamiento, puede cambiar una situación y la manera en que miremos el problema.

Un Salmo escrito por un Rey nos deja entre ver; aparte de ser positivos frente a los problemas y conflictos, que debemos pedirle ayuda a Dios, hablándole en cuanto a nuestra situación momentánea. Las letras mas oscuras son puestas por mí, para enfatizar lo que ese Salmo en la Biblia nos dice:

Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga. Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. [Selah] Te conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Nosotros nos alegraremos en tu salvación, alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones.” Salmo 20:1-5.

Otro escritor en la Biblia, llamado Pablo dice:

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

Cualquiera que sea tu situación, ponle sabor a tu vida, cambia la cara sombría, y mira con buen rostro y entusiasmo el futuro. Sobre todo, confía en Dios y cree en la ayuda que viene de lo alto. Nuestros problemas son grandes ante nuestros ojos, pero a los ojos de Dios nuestro Padre, son pequeños y tienen solución.

Por eso alguien dijo lo siguiente: “No digas a Dios que tienes un gran problema, dile al problema que tienes un gran Dios.”

¡Se valiente, el problema es menor que tu y tu fe, encáralo.!

No comments:

Post a Comment