Monday, February 6, 2012

Memorias del 4 de Febrero de 1976



“Recordar es volver a vivir”

Vivía en la zona 10, en la propiedad de una familia muy adinerada. Mi padre era el encargado de cuidar las construcciones de esa familia, y ellos le habían dado una casa con terraza de concreto para vivir. El día 3 de Febrero del año 1976, mi madre había llegado a visitarnos (Ella vivía en Villa Nueva, Guatemala, en la casa de su propiedad), y fue justo esa misma noche, que mi hermano mayor llegó borracho de varias semanas de estar tomando. Su cuerpo temblaba sin control, y estaba cansado y buscando refugio en la familia. Mi madre le arregló una cama (un catre de aluminio), y lo acostó para que descansara. Fui por una botella de alcohol a la cantina de la esquina, y mi madre le preparó una bebida; según me explicó ella, eso le serviría para que se le pasara la borrachera. Mi hermano aún durmiendo temblaba, y la frágil cama de metal se movía haciendo un ruido constante. 

Esa noche hubo un temblor muy fuerte. Se sintió un movimiento oscilatorio en todo el cuarto alrededor. Había dejado una lata de jugo sobre la mesa, y en medio de la oscuridad, podía oír el movimiento de la lata de una lado a otro. Nos levantamos y nos juntamos fuera de la casa para salvaguardarnos del temblor. La casa no sufrió ningún daño, y después de unas horas de desvelo, volvimos a dormir con mucho miedo e incertidumbre.

Al despertar al día siguiente tomé el autobús (la camioneta), para salir rumbo a mi trabajo. Cuando me senté en la ventana, iba preocupado porque sentía que iba a llegar a tarde a la compañía donde laboraba. El bus siguió su ruta, y empecé a ver por la ventana casas derrumbadas, personas que estaban limpiando escombros, y grupos de vecinos hablando entre ellos. Se veía destrucción por todos lados. Y casi todos los que íbamos en el autobús urbano empezamos a reaccionar con asombro. Muchos como yo, no se imaginaban la tragedia tan grande que había sucedido. Seguía viendo por la ventana, y veía personas que todavía estaban en ropa de dormir. Muchos estaban llorando, y se les podía ver el dolor y la tristeza en sus rostros. 

El autobús empezó a tomar otras rutas alternas, y cada vez se desviaba mas de la ruta común que tomaba todos los días. Créanme que mi preocupación era llegar a tiempo al lugar donde trabajaba. Era una especie de sentimientos encontrados, porque no podía digerir todavía todo lo que estaba pasando. ¡De pronto!, fuera de la ruta acostumbrada, el autobús le tocó pasar frente al IGGS (Instituto Guatemalteco de Seguridad Social), tal fue mi asombro al ver las banquetas de toda aquella cuadra ante mi vista, con personas tendidas en el suelo. Muchas de ellas estaban heridas de gravedad, y otros buscaban sentarse esperando ser atendidas. Ante mí estaba un panorama escalofriante e inusual en la ciudad de mi país. El viaje continuó hasta que llegué a mi trabajo en la tienda de la 8va. Calle, entre la 9ª y 10ª avenida de la zona 1. Fue igual el asombro cuando entré a aquel lugar, al meterme en la conversación de los compañeros de trabajo que habían logrado llegar a la tienda. Todo estaba sobre el suelo, y por supuesto, a todos nos tocó trabajar poniendo en orden todo lo que se podía salvar del negocio. 

¿Que había pasado? Un terremoto de magnitud 7.5 había azotado la región. Se dieron cifras de mas de 27,000 muertos, y miles de persona heridas. Además, fueron millones de Quetzales (la moneda nacional), en pérdidas de propiedad y negocios. Todavía está el recuerdo, y creo que muchos como yo, reviven con tristeza todo lo que pasó aquella madrugada; y especialmente aquellos que perdieron a sus seres queridos. 

Nosotros somos gente que ha sufrido, somos valientes y emprendedores, no dejemos que nadie nos quite el impulso de sobresalir aun en medio de la adversidad. Recordar es volver a vivir, sí, pero no para lamentarnos, sino para sacar fuerzas y valor, y enfrentar de esa manera el presente. Tenemos un futuro por delante, y debemos vivir creyendo que nuestros sueños se harán realidad. 

El Salmo 38 en la Biblia, es un libro donde David recuerda todos sus vejámenes, el dolor y el sufrimiento en su vida. Sin embargo, al final del Salmo, él llega a decir las siguientes palabras: “Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío. No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.” Salmo 38:15, 21 y 22.
Un día como hoy me propongo seguir hacia delante, mientras Dios me dé la vida y la capacidad para soportar; pero, sobre todo, voy a disfrutar lo que es la bendición de vivir. Quiero despertar y confiar en El, sabiendo que no me dejará ni me desamparará. 

Esto es algo de la información en el Internet: El terremoto de Guatemala de 1976 fue registrado el 4 de febrero de 1976 a las 03:01:43 hora local (09:01:43 UTC). El sismo tuvo una magnitud de 7.5 grados en la escala de Richter y se produjo a una profundidad de 5 kilómetros, cerca de la ciudad de Los Amates, en el Departamento de Izabal, a 160 kilómetros al noreste de la capital CIUDAD DE GUATEMALA; en solo unos segundos un tercio de la capital quedó reducido a escombros y miles de edificios colapsaron; el terremoto se sintió también en Belice, El Salvador, Honduras, y México, hasta donde se sintieron sus ondas telúricas en la Ciudad de México. También se ha registrado un gran número de réplicas, siendo las más fuertes las de 5,8, 5,7 y 5,2 grados.

Friday, September 24, 2010

Resistencia y persistencia

“No hay enfermedad que dure cien años, ni enfermo que la aguante.”
Mi Padre murió a sus ochenta y tres años, el 1ero. de Agosto de 1996. Mi Madre murió 14 años después a los noventa y siete años, el 15 de Julio del 2010. Ambos fueron longevos, igual que el resto de los hermanos de mi Padre. Casi todos ellos murieron pasando los Ochenta años de edad. No hace mucho volví a ver a la última hermana de mi Padre de 87 años de edad, todavía caminando, platicando y recordando sus viejos tiempos. Conozco a la fecha, a los demás primos de mi padre, y sus edades oscilan entre los ochenta y noventa años de edad. Gracias a Dios por una familia de larga vida, porque los hemos disfrutado al máximo.
Mi Padre sufrió por mas de cuarenta años muchos padecimientos por causa de accidentes de trabajo que tuvo en su juventud. Cuando yo era a penas un niño, él estuvo hospitalizado muy lejos de toda la familia, casi por espacio de tres años. Le hicieron 18 operaciones, y los médicos experimentaron con su pierna derecha una serie de injertos de carne de otros pacientes, tratando de salvarle de una amputación. Recuerdo que, sufría de fiebres altísimas, dolores intensos y prolongados; y a todo esto, se le suma una serie de inyecciones y medicamentos que tenía que recibir para poder soportar tal sufrimiento. En su caso, pude ver a un hombre fuerte, valiente, y paciente en soportar tantos dolores y angustias. Años después comprendí lo que la Biblia dice, y se lo apliqué a mi padre en su dolor. “El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?” Proverbios 18:14. El ánimo de mi padre fue muy grande y Dios misericordiosamente lo mantuvo fuerte y confiado en sus promesas.
El dicho que ahora ocupo, me parece muy familiar: “No hay enfermedad que dure cien años, ni enfermo que la aguante.” Sencillamente, comprendo que todo es temporal y pasajero. Por supuesto, al momento de tener una carga de esa magnitud, como la que tuvo mi padre, es difícil comprender las razones y los propósitos del dolor y el sufrimiento. Cualquiera (incluyéndome), tiene incertidumbre, desasosiego, dudas, y cuestionamientos que no tendrán respuestas inmediatas. Es muy natural pensar en lo peor, e inclusive considerarse miserable en casos extremos. Sin embargo, el ánimo que podamos tener para soportar la circunstancia adversa que sea, nos ayudará a mantener esperanza y perseverancia en la lucha por la supervivencia.
No tiene que ser necesariamente una enfermedad. Podría ser otra situación difícil que hay que soportar o aguantar. Podría ser un asunto de relaciones familiares, de finanzas, de relaciones sociales, de impedimentos físicos o naturales, etc. Sin embargo, el fin del dicho es, que comprendamos lo corto de la vida, y lo pasajero que son los asuntos complicados y las perturbaciones que experimentamos mientras estamos sobre la tierra. Además, consideremos que la actitud que tomemos ante situaciones conflictivas, puede hacer la diferencia, y cambiar la perspectiva de la vida. El aguante y la resistencia solo se consiguen en medio de las corrientes contrarias. Así como no hay enfermedad agradable, tampoco hay atractivo alguno en la prueba o en la tentación.
Quiero pensar un poco mas en la palabra resistir, como una virtud de la cual debemos echar mano. La fuerza para resistir cualquier situación de conflicto en la vida, viene del ánimo que tengamos. El ánimo es una actitud positiva para enfrentar los problemas. Consideremos lo que es estos momentos estamos pasando, y pensemos que Dios tiene control de todo lo que sucede alrededor nuestro. La Biblia dice: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13. Yo creo que esta porción de las Escrituras, es una verdad innegable, práctica y positiva para afianzar nuestra fe y esperanza en el súper conocimiento de Dios. Ese mismo texto, en una versión mas actualizada, dice: “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.” 1 Corintios 10:13.
Otra cosa que debemos hacer para resistir cualquier circunstancia que nos sea contraria, es: Prepararnos con los elementos y provisiones que vienen de Dios. La Biblia nos exhorta con lo siguiente: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” Efesios 6:13. El día malo, nadie lo quiere vivir. Sin embargo, el día malo llega. Somos preparados en medio de las pruebas de la vida, para vivir y apreciar lo que la vida nos da. Somos seres que al ser probados, nos adaptamos para resistir lo peor de acuerdo a nuestras fuerzas. Si queremos seres promovidos y ver nuestra propia superación; tenemos que ser examinados, para que nuestra resistencia se consolide en medio de la lucha y de la prueba. Somos seres que nos fogueamos en las batallas de la supervivencia, y es ahí donde demostramos lo que somos.
Solos no podemos; por esa razón, necesitamos de Dios. No somos lo suficientemente fuertes, por eso necesitamos de la fuerza divina para soportar los acontecimientos penosos y angustiantes en nuestra endeble o frágil existencia. No hay superación sin exámenes. Los logros y progresos de la vida nos son fáciles, ni vienen gratuitamente. Todo tiene un precio, y nada tenemos que no nos cueste. Si queremos una vida triunfante y de victorias constantes, vendrán las batallas. Es ahí donde tenemos que demostrar nuestra resistencia y persistencia para lo mejor. Lucha, pelea, resiste y persiste y apreciaras la vida que Dios te da. Pero hazlo, creyendo que necesitas a Dios de tu lado.

El fin de una enfermedad contaminante

“Muerto el perro, se acabó la rabia.”

La rabia es una enfermedad aguda e infecciosa, es viral, y proviene del sistema nervioso central. Es un virus que está en todo el planeta y ataca a todos los mamíferos domésticos y salvajes, esto también incluye al ser humano. Ese virus se encuentra en la saliva y en las secreciones de los animales ya infectados. De hecho, es tan peligroso, que un animal infectado que ataque al ser humano, en el lugar del cuerpo donde le cause una lesión o mordedura, le puede transmitir esa enfermedad. Los llamados vectores, son animales que comúnmente conocemos, tales como: Perros, gatos, lobos, zorros, mapaches. murciélagos y otros mas. Si a una persona infectada no se le trata de inmediato con medicamentos, el virus acaba provocándole la muerte inevitablemente. Se dice que los síntomas de la enfermedad pueden tardar de tres meses, hasta un año para manifestarse.

El perro es uno de los animales mas comunes que hemos visto infectado con ese virus y padeciendo la enfermedad de la rabia. Su comportamiento es extraño y peligroso. Muchos han tenido que sacrificarlos, porque el animal ya no tiene esperanza de vivir, y porque es una amenaza para cualquiera que esté a su alrededor. El perro infectado es causa de inseguridad a sus dueños, y mantiene en alerta a todos los que conocen el estado del animal enfermo. Un perro es un vector de contaminación de tal enfermedad.

El dicho que me ocupa, se refiere a un perro contaminado por la rabia. La aplicación del dicho es parcial, porque el perro cuando muere deja de preocuparnos. Sin embargo, queramos o no, el virus de la rabia continua en el ambiente. Este dicho se aplica a las situaciones donde un mal especifico alrededor nuestro se mantiene con amenazas de contagio, y nuestra vida se arriesga a un constante peligro de contaminación. Así como la enfermedad de la rabia es tan evidente por sus manifestaciones en el animal enfermo; así es aquello que sabemos que contamina y está en el ambiente. Además, sabemos que debe desaparecer al morir.

Veámoslo de esta manera, hay muchos vectores que llevan muchos males infecciosos y atacan la vida de cualquiera expuesto a ese ambiente. Si alguno ya está contaminado y mira la manifestación del mal dentro de sí mismo, tiene que buscar su propia sanidad y cura. Con todo ello, estamos en riesgo de contaminar a otros. Hablar de esto es atemorizante, por esa razón, hay que usar de prudencia en todo aquello que tenemos alrededor y evitar ser contaminados por cualquier asunto de índole espiritual. Si ya sufrimos el daño de la contaminación; eso significa que, necesitamos la intervención de medicinas recetadas adecuadamente por un doctor. Y que las medicinas aplicadas a tiempo pueden traer sanidad y la desaparición de dicho virus interior. Antes de llegar a una decisión extrema; como la de sacrificar la vida misma, debemos atacar el mal que nos contamina hasta acabar con él. No se trata de morir cada vez que nos sentimos atacados por una de esas situaciones negativas. Se trata de evitar seguir con el mal por dentro, y no tener las manifestaciones de la enfermedad, cualquiera que esta sea.

El pecado es una contaminación del mal de desobediencia engendrado por nuestro primeros padres. Es una enfermedad congénita, que pasa de generación, tras generación. Cada uno se convierte en vector de ese mal espiritual a sus propios descendientes. El pecado nos lleva a la muerte, y no tiene cura; desde el punto de vista humano. Por eso la Biblia dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23. Sin embargo, la cura de esa enfermedad es por Jesucristo en su obediencia, y a través de su propia carne y sangre; éste es el punto de vista de Dios. Jesucristo fue la paga, y solo El provee de la cura para la enfermedad del pecado a través de su sacrificio, La Biblia dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:21.

Seamos prácticos. Veamos todo aquello que se parece a la rabia (como un símbolo de pecado); y que, de manera lenta, pero certera; nos empieza a quitar la vida, la salud, la felicidad, el cariño de los seres queridos, las buenas amistades, etc. Los seres humanos tenemos muchas situaciones peligrosas y dañinas alrededor. Por ejemplo: La ignorancia, el miedo, el rencor o resentimiento, el chisme, la envidia, y cualquier cosa semejante a éstas; ellas pueden ocupar el lugar de un virus similar al de la rabia. Hay muchos asuntos que son invisibles, llamados: “Enfermedades espirituales.” Conocidas también, como: “Enfermedades del alma.” De todos es conocido, que estos asuntos llevan a cualquier persona a la perdida de sus fuerzas, y sus energías. Muchas veces las personas son alcanzadas por enfermedades que no tienen una explicación médica o científica. Males que avanzan tan rápido y arrebatan la vida, y llevan a cualquiera a la tumba. La Biblia dice: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1.

La medicina espiritual es la que ofrece el que atacó el virus con su propia muerte. La profecía Bíblica dice: “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.” Oseas 13:14. El antídoto para la enfermedad del pecado, es el pecado mismo. Y un humano, sin haber fallado, lo llevó por amor a nosotros para salvarnos.

Sunday, August 22, 2010

¡Cuida tus sentidos!

“Ojos que no ven, corazón que no siente.”

Todo lo que llega a nuestra mente y a los sentimientos de nuestro corazón, viene de afuera. Todos sabemos de los cinco sentidos, que son: La vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato. A propósito, la sospecha, no es un sexto sentido. Así que, las influencias que nos motivan interiormente vienen exteriormente a través de los sentidos. Y todo aquello que podemos permitir a través de estos cinco sentidos que ya mencioné, son los que traerán el fluir de corrientes que nos influenciarán todo el tiempo. Esos recursos de sensibilidad al alma tan importantes en la vida de todo ser humano, son los canales para percibir lo de fuera del cuerpo por medio del ambiente que nos rodea. Los sentidos son capacidades tan susceptibles, vulnerables, vitales y necesarios para desarrollarnos en nuestro medio ambiente. Sin embargo, no todo lo que pasa por esos conductos, son beneficiosos. Hay cosas nocivas al corazón o al alma, y traen consecuencias que nos afectan. Queramos o no, vivimos en un mundo en donde nadie se escapa de esas frecuencias positivas y negativas.

Muchos se habla en estos días de la energía positiva. ¿No se ha dado cuenta que no mencionan lo que es energía negativa? Y según ellos, nos quieren preparar para recibir lo bueno; pero, no alertan de los peligros que hay de lo que nos afecta negativamente. Es mas, algunos presentan sus conocimientos como positivos. Ahora bien, ¿Cómo se puede saber si ese conocimiento que tienen es verdadero? A lo mejor le van a transmitir algo negativo; y usted, engañado puede pensar lo contrario. Algunos dicen: “Si tu piensas que es malo, será malo para ti; pero, si piensas que es bueno, será bueno para ti.” Déjeme decirle: “La manera como pensamos no cambia la fuerza de lo que vamos a recibir del exterior.” Lo que es malo, es malo afuera y será dañino por dentro cuando cualquier persona lo reciba. Lo que es bueno afuera, también será bueno por dentro cuando se acepte en el corazón.

El dicho: “Ojos que no ven, corazón que no siente.” Aunque se refiere a ver, el dicho está generalizado a cualquiera de los sentidos. También podríamos decir” “Oídos que no oyen, corazón que no siente.” Por lo tanto, se puede aplicar a todas las capacidades que canalizan las dos corrientes o fuerzas, la positiva y la negativa. Porque, queramos o no, éstos traerán resultados. Por lo tanto, quiero tomar un tiempo para unas palabras que se enfocarán en la afección positiva que necesitamos.

El gran sabio Salomón expresó: “Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.” Eclesiastés 1:8. Que verdad tan tremenda, somos seres que buscamos la influencia exterior, y es la manera como vivimos, ya sea por lo bueno que miramos o escuchamos, o por lo malo que llega a nuestros sentidos. Cuando no te das por enterado de algo que sucede a tu alrededor, ¿Acaso te afecta? - Te das cuenta que no sufres, no te preocupa, no te atemoriza, no te afana. Sin embargo, si llegas a ver, o a escuchar algo por otros medios, sientes como aquello te impacta de la manera que sea, y quedas bajo esa influencia positiva o negativa de lo que viste u oíste.

Una de las influencias mas importantes es oír. Y oír no solo con los oídos del tímpano, sino de comprender y percibir el mensaje de lo que oímos. Jesús decía: “El que tiene oídos para oír oiga.” Mateo 13:9. A veces decía, también: “Oíd y entended.” Mateo 15:10. Hay algunos que aunque ven y oyen físicamente; sin embargo, lo que ven y oyen lo analizan, y pueden detenerse y cuestionar si aquello es bueno o malo, verdad o mentira; y eso los hace seguros, firmes, y fuertes. Nuestras ideas y creencias pueden cambiar de acuerdo a la manera en que oímos, y lo que oímos, percibimos y digerimos, puede cambiar nuestra manera de pensar y la forma de ver la vida.

Una verdad que hay en la Biblia, dice: “Porque por fe andamos, no por vista.” 2 Corintios 5:7. Y esto se complementa con lo que dice en otra parte: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es leer y oír las palabras mas sabias que puedan ayudarnos a salir del ambiente negativo y del mundo en que vivimos. La mejor influencia que puedo recomendar; primeramente, es el mensaje de la Biblia. Lee, oye, pregunta, instrúyete y practica lo que dice la Biblia, y verás que cambios sucederán en tu vida. Después, escucha y convive con otros que han tenido esa experiencia, y éstos también podrán afectar positivamente tu diario vivir.

Ustedes no me dejarán mentir, hay tanta influencia negativa en el medio ambiente, que es difícil escapar de ello. Somos bombardeados por los intereses ambiciosos y mezquinos de otros, a través de todos los medios conocidos y por conocer. Por ejemplo: ¿Quiénes no han oído de lo que es el mensaje subliminal? - Esto se trata de mensajes que los sentidos no perciben en su totalidad, pero que influencian el subconsciente de todos los que son alcanzados por ellos. Se denominan también: Mensajes escondidos, y están a la orden del día.

Para mantener un corazón sano, sin afecciones negativas de dolor, sufrimiento y afanes, ¡Cuida tus sentidos!. Cuida esos canalitos que atraen todo aquello que está en el medio ambiente; y que son propensos a recibir cualquier cosa. Cuídalos y renuévalos con lo mejor de la bendición de Dios a través de sus palabras positivas y verdaderas. Tu mismo verás la diferencia.

Sunday, May 16, 2010

Propósitos divinos en el sufrimiento

“Dios aprieta pero no ahorca.”

¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? - ¿Por qué los niños mueren de hambre? – ¿Por qué tantos desastres? – Estas son algunas preguntas que mucha gente se hace, al estar frente a una noticia desalentadora. Lo cierto es, que no hay respuesta humana que nos satisfaga. Quedamos siempre en incertidumbre y con vacilación de lo que sucede alrededor nuestro, si esto se puede evitar o no, sencillamente no lo sabemos.

Es muy común preguntarse uno mismo cuando está en medio de un accidente, una enfermedad o en la muerte de un ser muy cercano al corazón. - ¿Qué está pasando? - ¿Por qué me sucede a mí? – No cabe la menor duda, de que somos seres imposibilitados ante situaciones que se salen fuera de nuestro control. Estamos, como quien dice; inhabilitados para bregar con emociones fuertes; sobre todo, cuando éstas llegan inesperadamente a tocar las fibras mas sensibles del corazón.

Este dicho es muy común entre los latinoamericanos: “Dios aprieta pero no ahorca.” ¿Por qué se involucra a Dios? – Porque la creencia generalizada en todas partes del mundo, estriba en la existencia de un ser superior a todos los seres humanos. Independientemente de las creencias religiosas, tradiciones, ceremonias, y otras prácticas de este tipo, siempre el subconsciente del ser humano lo lleva a ese punto en su fe natural. Si Dios existe; entonces, ¿Por qué sucede lo que sucede? – La respuesta impotente ante lo inevitable, es: “Estas cosas tienen que pasar.” - “Es la ley de la vida.” - “Es el destino de todo ser humano.” - Es difícil consolar a alguien en esas condiciones. Se terminan las palabras. No tenemos la respuesta, igual que los demás. Entonces, utilizamos dichos como éste, como una verdad popular que nos consuela.

En la Biblia hay muchos ejemplos de personas que sufrieron lo inimaginable. Se habla de Job, un hombre en la antigüedad que perdió a sus hijos, porque todos ellos murieron casi al mismo tiempo. Perdió todas sus posesiones en ganados que tenía; y hasta le vino una enfermedad incurable, como lo es la lepra. Aparte de eso, en su condición de hombre sufrido, fue incomprendido por la mujer, y hasta sus mejores amigos lo buscaron para juzgarlo y confrontarlo. La Biblia lo pone como un hombre probado por el sufrimiento, quien logró ser paciente ante la adversidad.

El otro ejemplo, es el de Jesús, quien después de haber hecho bien a todos sus contemporáneos, fue juzgado injustamente, maltratado y herido, hasta que lo llevaron a la crucifixión, como el castigo mas severo en aquellos días para un malhechor. Jesús, era el tipo de persona que se necesita en estos tiempos para aliviar el mal de los pobres y desprotegidos en la sociedad. Jesús no fue como un Robin Hood de la leyenda popular. Jesús no fue como un Súper Héroe de la fantasía animada. El fue un hombre común y corriente, pero que entendió la condición de los mas necesitados. Su mensaje fue el mejor, que jamás antes habían escuchado sus oyentes. Sus palabras emanaban sabiduría y verdad. No le tuvo miedo a los religiosos de su tiempo y fue capaz de vivir por sus ideales y propósitos divinos.

La Biblia pone ambos ejemplos de esta manera: “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” Santiago 5:10-11. De Jesús, claramente se dice lo siguiente: “Y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;…” Hebreos 5: 8.

El sufrimiento no es agradable para nadie, pero es parte de la escuela de la vida. El sufrimiento no siempre tiene una explicación humana, pero si una motivación divina. Como el dicho que estoy utilizando para este espacio, involucra a Dios; tengo que referir lo que dice el libro que habla de Dios. Este verso Bíblico es muy claro, porque dice: “Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.” Job 5:18. Recordemos esto: Estas palabras fueron dichas por un hombre sufrido por un propósito divino.

La manera como lo puedo entender, es con el ejemplo de un médico en medio de una operación o cirugía. Cuando hay un mal metido en el cuerpo, o una infección de muerte, el cirujano tiene que abrir la parte afectada del cuerpo, extirpar y extraer aquello que es maligno y destructivo en nosotros. La herida queda, pero necesitará tiempo y medicina para sanar. Dios es ese doctor que opera por dentro de nuestra alma. No entendemos por que lo hace, pero sus conocimientos son superiores a los nuestros. El sabe que es lo que hay que hacer en cada situación particular de nuestra vida. Dios tiene propósitos en lo que padecemos. El mal no viene de El, y su propósito tiene un fin para el corazón de todo ser humano. “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” Salmo 147:3.

Cualquiera que sea tu situación, y si tienes alguna duda de lo que sucede alrededor de ti; recuerda, Dios tiene el control de todas las cosas. Nada de lo que sucede en el universo entero pasa desapercibido por El. El tiene cuidado de cada una de sus criaturas, y sus ojos velan por ellos de día y de noche. Y cualquiera que sea el dolor o el sufrimiento, Dios siempre estará ahí para aliviar y sanar tu corazón cuando lo necesites.

Saturday, May 15, 2010

Palabras que matan

“El pez por su propia boca muere.”

Yo se que en muchas ocasiones nos damos cuenta que hablamos mas allá de lo debido. Es algo que, pudiendo evitarlo, no podemos hacerlo, y nos cuesta. Es algo así, como si no tuviéramos control de las palabras que salen de nuestra boca, y no medimos las consecuencias que éstas traerán. - ¡Claro! Hay quienes si pueden controlarse, y muchos han podido lograr ese dominio propio de la boca cuando tienen que usar sus palabras; sin embargo, otros no.

“El pez por su propia boca muere.” Este es el dicho que figura lo que muchas veces hacemos con la boca, al utilizar nuestras palabras. Veámoslo de esta manera: El dicho se refiere al pez que cae en el anzuelo de un pescador. El instinto del pez por el hambre lo lleva directo a la carnada del pescador, sin saber que esa comida cubre un objeto peligroso que lo sacará de su medio ambiente. De esta forma, el pez cae en la trampa, y por su propia boca es cautivado para llegar a las manos de su victimario.

Es muy común en Jurisprudencia, en el ambiente de abogados y fiscales, Jueces y jurado, el análisis de palabras dichas por todos los involucrados dentro del proceso judicial de una persona. Los noticieros, refieren literalmente lo que “equis” persona dijo para reafirmar la noticia del momento. Los libros son populares o atractivos por el pensamiento del escritor expuesto en las palabras que escribió.

Muchos recordarán la frase célebre que hizo noticia en televisión, cuando un alto mandatario le dijo a un presidente Sudamericano: “Por que no te callas.” – Ocasionalmente, quisiéramos que nos dijeran eso para detenernos y recapacitar. Esporádicamente, también quisiéramos decírselo a alguien en particular, porque ya nos tiene enfadado con todo lo que dice. Además, una cosa es lo que decimos, y otra cosa es, lo que pensamos. Una cosa es lo que dicen las palabras, y otra cosa es lo que hay detrás de lo dicho a través de las palabras. Y por último, una cosa es lo que se dice, y otra cosa es como la interpretan los oyentes.

Las palabras transmiten lo que realmente sale del corazón. Si en el corazón hay verdad, saldrá verdad, Si hay mentira, saldrá mentira. No habrá manera de comprobarlo, sino hasta que llegue el momento de descubrir lo que realmente se dijo, y cómo se dijo. Será entonces, cuando saldrá a la luz la realidad. El gran Maestro Jesucristo, dijo: “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” Mateo 12:37.

A través de las palabras que decimos podemos herir o sanar. También podemos levantar o derribar. Las palabras son el medio por el cual nos comunicamos. Y en el idioma que sea, las palabras existen y pueden matar o dar vida. Las palabras tienen el poder de aclarar dudas, o confundir. De acuerdo como se usen las palabras, ellas transmitirán objetivamente un mensaje, o darán lugar a malos entendidos, distorsión y una mala concepción de las cosas. Por otro lado, nuestras palabras llevarán sensatez o desatino, riqueza o pobreza, medicina o veneno, bendición o maldición, y muchas otras cosas mas.

Los Proverbios de Salomón se refieren a las palabras de una manera sabia, porque nos hace reflexionar. He aquí una lista de ellos:

“Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios.” Proverbios 6:2.

“En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.” Proverbios 10:19.

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.” Proverbios 12:18.

“En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios empobrecen.” Proverbios 14:23.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.” Proverbios 18:21.

Las palabras pueden tejer una red o una maraña de cosas en donde quedemos atrapados. Las palabras pueden hacer una cadena interminable de situaciones, que después será difícil romper. Se dice muy comúnmente: “Lo dicho, dicho está.” Eso significa que tal y como salió de la boca, así se quedó en el ambiente, y nadie podrá cambiarlo.

Cuidemos nuestra manera de hablar para no tener las consecuencias negativas de las palabras que utilicemos en nuestra comunicación diaria. Recuerda: Hay palabras que matan, pero también, hay palabras que dan vida.

Jesucristo dijo: “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Juan 6:63.

Tuesday, May 4, 2010

Cumple tus compromisos.

“Músico pagado no toca bien.”

Vengo de un país con mucha cultura y variadas costumbres. Ese país es Guatemala, mi tierra natal. Esa nación Centroamericana llamada: “País de la eterna primavera,” es como los demás pueblos o países del mundo. Cada país tiene características que lo hacen diferente a los demás. Pero hay algo muy común en todos los lugares del mundo, y eso es la música. ¡Claro! que hablo en términos generales; es decir, que en todos los rincones de la tierra, hay sonidos peculiares autóctonos que hacen enriquecer dicha tierra o nación con sus particularidades musicales. Aquellos que saben ejecutar dichos instrumentos de su patria, llevan en alto el suelo de sus padres, y adquieren notoriedad y compromiso con su arte.

Conozco por experiencia desde mi niñez lo que son las fiestas comunales, la celebración patronal del pueblo; en donde se mezcla lo religioso con el entretenimiento. Se lo que son las festividades alegres anheladas por la comunidad entera. Casi en todas esas fiestas los músicos son los que amenizan con sus bandas o agrupaciones musicales. Los músicos siempre están presentes en donde la gente quiere divertirse, o pasar ratos alegres. Los músicos entretienen y deleitan los oídos de sus receptores. Además, ellos tocan las fibras emocionales mas intimas de sus espectadores con lo que hacen.

Entre los músicos hay novatos y aprendices, hay estudiados y profesionales; pero también están aquellos que se auto enseñan; llamados también: empíricos. Algunos tienen su talento a flor de piel, porque son expresivos. Otros son parcos o callados, pero de igual manera, sobresalen por sus habilidades musicales. Los músicos expresan un arte de mucho valor en todas las razas y culturas. Como músico entendido en el tema, comprendo lo que significa para muchos su destreza. Es mas que un trabajo, es mas que un compromiso, es la necesidad de emitir lo que llevan por dentro a través del instrumento que ejecutan. Un músico tiene necesidad y derecho de ganarse la vida con lo que sabe hacer muy bien, y por lo cual se desvive.

Con el perdón de los músicos, pero este dicho nos pone de ejemplo: “Músico pagado no toca bien.” - ¿Que piensan ustedes? – ¿Será eso verdad? - Generalmente los músicos son contratados. Las reglas del convenio las dictaminan ambos en el compromiso de pago, tanto contratista y músicos adquieren compromisos. Sin embargo, ese convenio entre ambas partes, establece que el pago final será hasta que el acuerdo se haya cumplido. Un músico pagado por adelantado puede fallar al contrato, y la fiesta o el evento previsto se hecha a perder. Posiblemente, el músico se haga presente, pero infringiendo algunos puntos del convenio anticipado. Quizás, pueda participar pero no dando el todo de si mismo en su participación. Muchas serian las formas de frustrar su obligación ante la gente que lo espera, habiendo sido anunciado.

Este dicho es mencionado cuando se establecen acuerdos con segundas o terceras personas. Conforme a las costumbres de esos pueblos, los organizadores necesitan a los músicos, y los músicos necesitan la remuneración económica por sus servicios profesionales. Esto pone a trabajar a los dos en el contrato de una manera consiente y responsable. Por grande que sea la necesidad, el convenio debe ser firme, para que ambos no fallen en sus deberes mutuos. Por esa razón, el sabio Salomón dice en uno de sus libros de la Biblia: “Mejor es el fin del negocio que su principio;…” Eclesiastés 7:8.

Esto nos enseña muchas lecciones inteligentes. Cualquier compromiso debe hacerse con convenios claros y específicos. No olvidemos, que toda obligación cumplida tiene su recompensa. Sea quien sea, debe pedir acuerdos, y cada uno cumplir con la parte que le corresponde. Aun hasta en los mas reconocidos del entretenimiento moderno se han visto esos bochornos. Después de romperse el contrato por alguna falta entre los involucrados, entran en litigios de tribunales, y demandas de altas sumas de dinero, por no cumplir sus acuerdos.

La Biblia también nos relata de una costumbre muy antigua que se practicaba en las tierras de Israel: “Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.” Rut 4:7.

La enseñanza de esa costumbre implica el honor y la reputación de la persona. Está en juego su prestigio y notoriedad. Esta de por medio la prenda que como símbolo de un acuerdo y obligación, puede ser expuesta públicamente si hay falta del dueño de la garantía.

Jesús mencionó a los músicos que estaban en las plazas. El da a entender, que la función de ellos era entretener a la gente. Fue él quien hizo la comparación de músicos y espectadores con la gente de su generación: “Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? - Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.” Lucas 7:31-32.

Si queremos mantener la fiesta, hagamos lo correcto. Músicos, ha trabajar se ha dicho, y después tendrán su paga. Quieres tu también (seas músico o no), mantener tu reputación de lo que eres; entonces, cumple tus compromisos. Aunque algunos sean indiferentes a tu quehacer cotidiano, has lo que tienes que hacer con empeño y excelencia y serás recompensado después. Primero es el compromiso y después los derechos.